sábado, 23 de febrero de 2013

Cap XIV

Cap XIV
Camino al templo.

Empezamos a caminar. Mis padres van al frente, ambos hombro con hombro susurrando como siempre… Atrás de ellos viene José, preparando y enfocando su cámara… A mi lado, Rodrigo y Gretchen, Rodrigo comentando sobre la extraña tierra de Rishmero y Gretchen sobre el clima, una pareja peculiar… Atrás de mi, Marcus, el pobre parece a punto de desmayarse y con el peso que lleva… Por ultimo, alejados del grupo, Timothy y Steve, platicando ¿Sobre que platican? Ni idea, hasta aquí no se alcanza a escuchar…
De vez en cuando, miro de soslayo a Steve, no me gusta para nada que nos este acompañando…
Permanecí en silencio mucho tiempo, respondiendo de forma corta a preguntas que se me realizan…
Pronto vi como Steve aceleraba el paso y poco a poco se iba integrando al grupo… Me miro a mí, yo le mire fijamente a los ojos por un segundo y luego acelere el paso yo también hasta llegar al lado de mis padres…
Así seguimos un tiempo, el tratando de acercarse y yo huyéndole por todos los medios…
El calor empezó a afectarnos ahora a todos, no solo a Marcus quien tiene los ojos desorbitados y la lengua de corbata.
-Tenemos que descansar…- Dijo finalmente Santiago después de… ¿Horas? ¿Días? ¿Semanas? ¿Siglos?... Sinceramente, la ultima opción para mi es la más creíble.
Esto parece un juego, nosotros caminamos pero el templo se aleja… No se si es efecto del sol… Pero así parece. Mientras uno más se acerca, más lejos esta.
Sentí mis piernas de gelatina y sin pensármelo dos veces, me senté en el suelo, aunque se que en cuanto me ponga de pie mi ropa estará sucia de hollín. Los demás siguieron lo que yo hice, aunque Marion con disgusto…
Lentamente y de forma imperceptible, tome la máxima distancia de Steve.
-Liz- Dijo Timothy, quien, sin darme cuenta, se sentó a mi lado.
-Tim- Respondí al recuperarme del sobresalto.
- Ten- Me entrego una botella con agua- Note que no has tomado nada y… Ya, solo ten.- Sonreí agradecida y tome la botella plástica.
- Gracias- Dije finalmente luego de darle un trago y le mire a los ojos.
- De nada- Contesto dándole un sorbo a su cantimplora.-A ver, Liz, ya que somos compañeros de expedición, cuéntame sobre ti…
- Bueno, soy una chica común y corriente…
- Vaya, pero que suerte tienen algunas personas…- murmuro con dramatismo.
- ¿Qué?- pregunte enarcando una ceja…
- Bueno veras…- Empezó a relatar una historia.
-Entonces, déjame organizar todo lo que me has dicho- me reí- Un cerdo en una granja cuando tenías diez años ¿Te mordió?
- Exactamente
- Y por eso crees que eres un…
- Hombre/cerdo…- Nos miramos fijamente y luego estallamos en carcajadas.
- En… Entonces- Intente volver a hablar pero me fue realmente imposible, cada vez que le miro al rostro me acuerdo otra vez y nuevamente me rió hasta quedarme sin aire.
- Tienes una bonita risa- Espeto de repente y yo me silencie…
- Bueno, gracias…- Luego sentí como se me encendía las mejillas y me aclare la garganta.
- Hablo en serio…- Empezó con el tono coqueto.
- ¿De verdad?- pregunte empezando a seguirle el juego…
- De verdad- Confirmo acercando su rostro al mío.
- ¿Si? Ahora, dime, ¿A cuantas otras les has dicho eso Timothy?- Sonreí de forma irónica y el se quedo boquiabierto, como si fuese la primera chica que no caía en sus juegos.- Vamos a dejar las cosas clara Timothy, ¿En serio pensaste que te besaría ahora si tan siquiera conocerte?- Esboce una media sonrisa y me puse de pie, le dirigí una mirada de soslayo y luego camine hacia donde pusieron las tiendas.
- Liz- Alguien me tomo de la mano y yo me gire- Querrías decirme, por favor ¿por que me has estado evitando todo el día?- Pregunto Steve mirándome fijamente a los ojos.
- Yo no he estado…- Empecé a excusarme.- No se de que me hablas- Dije finalmente sin balbuceos…
Ahora me hallo un tanto irritada por el tonto intento de Tim y lo que menos quiero es hablar con Steve…
- Liz, de verdad yo no se que te he hecho pero… Tu confianza en serio es muy importante para mí…
- Tu confianza también es importante para mi- Replique.
- Confió en ti.
- Entonces tendrías la amabilidad de explicarme ¿Por qué traes un arma de fuego?- Pregunte finalmente cruzándome de brazos. Steve quedo petrificado y pálido.
-Ven- Me tomo de un brazo fuertemente y contra mi voluntad me alejo de los demás.
- ¡Suéltame!- Exigí forcejeando para librarme.- Steve, ¡me haces daño!- chille.
- Lo siento- Me soltó con delicadeza- Por favor, has silencio, déjame explicarte… Estas pensando cosas que no son Liz…
- Eso quiero, una explicación- Dije finalmente con un asentimiento
- Traje el arma por seguridad…
- ¿Seguridad?- pregunte confundida.
- Seguridad, te lo juro, no tenía ni idea de cómo era Rishmero… ¿Qué pasaba si era un lugar lleno de animales salvajes? O… Cualquier cosa… Tenía que traer algo conmigo para poder defenderme…-Luego de su explicación, reino un silencio tenso…
Era algo bastante creíble… Sinceramente, ahora me siento como una completa tonta… Además de cómo me mira, como suplicándome que le crea… Le ayuda demasiado.
-Lo siento… No tenia porque juzgarte sin preguntarte…- Suspire avergonzada.
- Comprendo, yo estando en tu lugar habría pensado igual…- Hizo una pausa y sonrió- Y… ¿Como sabes tu del arma?- Abrí los ojos como platos y desvíe la mirada.
- Yo… Yo…- Balbucee…- Creo que lo mejor será que olvidemos todo esto ¿No te parece?- Sonreí de forma nerviosa.
- Si… Y…. ¿De que hablabas con Andrade?
- De cosas…
- ¿Qué cosas?
- Cosas cosamente cosas…- Sonreí y el sonrió también.
-¿Cosamente?
- Cosamente
- ¿Por qué preguntas sobre que hablaba con Tim?
- Bueno, porque lo vi apunto de besarte, por eso pregunto- Contesto- Yo te sugiero que te alejes de el, Liz, de verdad, por tu bien es un…
-¿Un que?
- Un chico que solo juega con tus sentimientos, no le hagas caso…
- Se cuidarme…
- Lo se pero ese, no soporto que se te acerque…-  al instante se callo y se me quedo mirandome fijamente como si acabase de cometer un error.
- Espérame un segundo Steve… ¿Estas celoso de Timothy?- pregunte directamente.
- ¿¡Que?!- El enrojeció visiblemente, jamás he visto a Steve sonrojarse y menos de tal forma…- ¿¡Esto es un interrogatorio?!
- Tú empezaste a convertirlo en uno…
- Yo… Yo... Deb… Vámonos ya- Dijo finalmente sin regresar a su color normal, se dio media vuelta y camino de regreso hacia donde de encuentran los demás… Me miro de soslayo, ahora el estaba como si nada.- ¿No vienes?
- Si- Dije ahora siguiéndole… Sin tocar más el tema.
Al llegar, nos sentamos, platicamos un poco, Tim se disculpo, luego, comimos unas galletas saladas y todos a las tiendas, yo caí dormida al instante.

domingo, 17 de febrero de 2013

Cap XIII

Cap XIII
Avanzar

Me dirigí a mi camarote aun realmente confundida, absorta en mis pensamientos… Pero ya no tan afectada…
Choque contra alguien.
-Liz, ¿Esto se va a hacer costumbre?- pregunto divertido aquel a quien reconocí al instante.
- Steve- Eleve la mirada y lo mire fijamente a los ojos… Ahogaba la pregunta que luchaba por salir a flote…
- Liz quería contarte algo…- Murmuro…
- Estoy ocupada- Mentí y lo aparte, seguí caminando como si nada.
Luego, me encontré con Rodrigo, quien venía acompañado de una chica de… Tal vez unos veintisiete años… Luce joven.
-Liz- Saludo Rodrigo invitándome a acercarme… Yo me acerque, insegura.
- Hola- Salude sonriente, aunque una sonrisa fingida que pareció notar Rodrigo.
- Te quería presentar a Gretchen Fuentes. Meteoróloga y climatóloga, especializada en la geografía física- Agradecí que no preguntara al respecto de mi estado.- La mejor en su trabajo- Mire a Gretchen, quien pareció sonrojarse antes lo que dijo Rodrigo.
- No es para tanto- Dijo ella aun sonrojada.
Gretchen tiene el cabello rizado y de color rubio tostado, una mulata de estatura media aunque al lado de Rodrigo se ve pequeña… Como todo el mundo. Figura esbelta, ojos color almendra, nariz perfilada y labios finos y pequeños.
-Un gusto Gretchen- Dije finalmente estrechando su mano.
- Igualmente señorita Kimble- Correspondió desencajando nuestras manos. Me obligue a reprimir una risa ante tanta formalidad…
- Tengo buenas noticias- Espeto Rodrigo y le miramos expectantes.- La lluvia cesó, podremos avanzar mañana a primera hora…- Ciertamente, ya el barco no se mueve tanto como hace unos momentos…
- ¿De verdad?- Pregunte emocionada.
- De verdad- Confirmo Gretchen.
- ¡¡Que maravilla!!- Exclame.
- Y tus padres te esperan para cenar…- El tiempo paso rápido a mi parecer el día de hoy.
- Bien, voy para el comedor ahora mismo- Dije ya de camino al lugar mencionado…
Luego de una cena tan aburrida y formal como todas, comida extravagante que apenas me atreví a tocar… Me fui a mi camarote y ahora estoy tirada en la incomoda cama intentando dormir, rogando porque no hallan mas inconvenientes…
Tome la pulsera que me regalo mi madre y empecé a jugar con ella, buscando entretenerme para no pensar en nada agobiante…
-We wanna change the World, We wanna change your attitude, we wanna change your life, We wanna give it back to you-Tararee porque las preguntas ya están llegando y necesito entretenerme con cualquier cosa.
- Liz…- Llamo a la puerta alguien y yo me puse de pie confundida… Mire el reloj en mi muñeca… Las nueve y media de la noche…
Abrí la puerta y me encontré con Steve.
-¿Qué?- pregunte intentando actuar neutral…
- Quiero presentarte a alguien…
- Estoy cansada Steve…Tal vez mañana…
- No, por favor, irá la expedición con ustedes…- Suspire resignada y salí.
Visto un pantalón cuadriculado de pijama y una camisa cuyas mangas llegan hasta los codos, así que no me molesto salir del camarote con el pijama puesto.
-El es Timothy Andrade- Señalo a un chico recostado de la pared… Sorprendentemente, estoy segura de que tiene la edad de Steve…
- ¿El nos acompañara a la expedición?- pregunte incrédula- Lo siento…- me disculpe al notar que mi pregunta fue descortés.
- No me subestime Kimble- Rió Timothy.- Soy botánico y zoólogo- Me miro a los ojos aun con esa sonrisa como del gato risón de Alicia en el país de las maravillas...pero que, sin embargo, le queda bien.
-¿Tu? ¿Botánico y zoólogo? ¿Cuántos años tienes?- Inquirí aun sin creerle.
- Diecisiete- Respondió.
- Pero…
- Liz, es un chico parecido a un superdotado- Explico Steve quien ha permanecido muy callado.
- Ahora entiendo…- Dije divertida.- Pues, un placer, Andrade.
- Llámame Tim, Liz- Asentí en respuesta, el uso un tono coqueto que decidí ignorar…Aunque pareció incomodar a Steve.
Tim es pelirrojo, su cabello alborotado en todas direcciones… Ojos azules, claros como el diamante… Su contextura es parecida a la de Steve aunque es un poco más alto que el ya nombrado…
-Entonces…- Dije ante el silencio repentino-Si me disculpan, me voy a dormir- Me despedí y entre en mi camarote.
Me acosté nuevamente en la cama y luego de dar vueltas una y otra vez… me quede dormida.

Al despertarme, en seguida mire al reloj en mi muñeca, con el cual me dormí… Temprano, pero seguramente ya estarían terminando de preparar todo para por fin avanzar.
Me puse de pie, me bañe, cepille mis dientes, me vestí con una blusa gris, unos jeans negros, unos zapatos deportivos y tome la mochila que había preparado antes la cual me eche al hombro… Aunque tuve que cambiar el agua de la botella de plástico.
Salí de mi camarote y corrí a la cubierta…

Al salir del barco… No hay ni rastro de la lluvia… El sol brilla intensamente, la tierra ni siquiera esta húmeda, el mar esta calmado, sopla un viento caliente… Ya me he acostumbrado al calor sofocante de Rishmero, no del todo, pero si, estoy bien.
Me encontré de pie en Rishmero y camine hacia donde se encuentran mis padres platicando… Con Rodrigo, Tim, Gretchen y un señor que no conozco…
-Liz- Saludaron todos al unísono… Algo escalofriante.
- El es el señor José Torres ¿lo recuerdas?- Pregunte Santiago y yo en respuesta negué con la cabeza…
Lo mire fijamente… Unos cuarenta y ocho años tal vez… Cabello negro canoso, ojos grises opacos y hundidos, alto, como Rodrigo, y delgado como un palillo… De aspecto desnutrido… dedos delgados y huesudos… Cejas enarcadas, anteojos. Labios finos y alargados.
-El fotógrafo Liz…- Intento refrescarme la memoria Marion…
- Oh, un gusto volver a verle- Sonreí, solo le había visto una vez en mi vida y me resulto un hombre de lo mas amargado y desagradable.
- Lo mismo digo jovencita…
-Listo, fin de presentaciones…- Dijo Santiago interrumpiendo- No queremos otro imprevisto y tenemos que continuar…
Todos estuvimos de acuerdo.
-Bien, entonces, espérenme aquí- Agrego Marion y camino hacía los trabajadores del barco…
A uno de ellos le entrego una especie de pequeño walkie-talkie y le dio unas instrucciones que aquí no se escucharon.
Luego, trajo consigo a dos hombres… Bueno, a uno de ellos lo reconocí instantáneamente…
-Ellos nos acompañaran, necesitamos de alguien que lleve las carpas, botellas de agua… En fin, las provisiones…- Explico Marion.
- Marcus Suárez- Otro apellido latino. Se presento un chico de cabello negro, ojos miel, unos veintinueve años, piel pálida y parece que se encuentra como yo hace unos días… A punto de desmayarse por el calor.
- Steve Rivers- Terminaron de presentarse ambos.
Al ver a Steve me alegre en un comienzo ‘’Bien, viene Steve…’’ De esa alegría, luego del recuerdo de lo ocurrido ayer… paso al miedo… ‘’Tiene un arma ¿¡Quien es realmente Steve Rivers?!’’… hasta llegar al enojo … ‘’Exactamente esa es la pregunta clave… no se quien es realmente Rivers… Solo se con seguridad, que algo oculta… y si tiene que ver con un arma… no es bueno’’.
Finalmente, me sacaron de mi ensimismamiento… Empezamos a caminar hacia el templo…

viernes, 15 de febrero de 2013

Cap XII

Cap XII
Recuerdos…

Un pánico me invadió, un terrible pánico. Esa arma me lleno de miedo y volvió mi respiración, entrecortada. No se porque, no he visto una, mas que en películas.
Repentinamente, recordé algo, algo tan vivo, tan real, tan doloroso…
Una mujer, de figura esbelta y cabello negro, una mirada con miedo pero que se veía ocultado por la ternura… Llamaron a la puerta de la casa en la que vivía, llamaban con golpes y amenazas… Bueno, sinceramente, no comprendía ni media palabra de lo que gritaba el que querían entrar, solo se que por el tono utilizado, las palabras no eran agradables…
Junto a la mujer, había una niñita, pequeña, tal vez unos dos años…
-Cariño, ve con tu padre, anda- Le decía lo más dulcemente posible la mujer a la pequeña que se escondía tras las piernas de aquella señorita y la abrazaba con todas sus fuerzas, no quería irse, no quería separarse de esa mujer.
Pronto, se escucho como una puerta caía y unos pasos se dirigían a la habitación en la que se encontraban…
-No- Murmuro la mujer, aun sin perder la calma. Miro a la pequeña.
La llevo a un rincón de la habitación.
-Vamos a jugar- Dijo la mujer sonriente, aunque ahora era mas notorio su desespero- Te esconderás aquí, en silencio, a pesar de todo, mantente en silencio… O perderás el juego ¿Si?- La niñita sonrío y asintió- Bien- Luego la mujer la estrecho en sus brazos- Te amo, mi hijita, te amo y nunca lo olvides- Le susurro al oído de la niña, que ahora comprendo, era su hija.
La mujer se separo y se alejo de la pequeña con desgana, llevándose un dedo a los labios para indicarle que hiciera silencio…
Finalmente, llego un hombre a la habitación… Pero debido a la luz que entraba por la ventana, su rostro no se podía apreciar. El hombre empezó a gritar, gritos desesperados, exigentes, amenazadores, a veces iban a un tono dulce y nostálgico… Pero sin dejar de ser algo dolidos.
La mujer seguía imperturbable, inquebrantable, inexpresiva… Sin contestar a sus gritos ni demostrar el miedo que sentía. El hombre saco un arma y le apunto a la chica… Balbuceo unas palabras, ella tomo aire… miro de soslayo a la esquina en que se hallaba su hija… Dejo escapar una lágrima que corrió con sigilo por su pálida mejilla… Miro nuevamente al hombre y negó con la cabeza, lentamente, con gracia pero a la vez desafiante.
El hombre, fríamente, sin vacilar. Apretó el gatillo de la pistola y la bala se hundió en el pecho de la mujer… Un hilillo de sangre mancho sus blancos ropajes…Ahora pude ver a la mujer completamente, antes solo era su rostro iluminado… Traía un vestido blanco que le llegaba bajo las rodillas, este se mancho con el liquido rojo y el hombre gimió, como dándose cuenta de lo que acababa de hacer.
-Lisa…- Murmuro el hombre con una voz tan familiar, ahora pude escucharle sollozar…
La niña siguió en silencio, sin comprender nada de lo que ocurría… Su madre cayo de rodillas en el suelo y finalmente, su corazón dejo de latir…
Todo se paralizó, como si el tiempo se congelase, los lamentos del hombre ya no se escuchaban, la duda, terror y tristeza de la pequeña no los sentía más… Aunque la niña seguía hay de pie y se que estaba viendo lo mismo que veo yo…Pude ver, pude verlo… Pude ver como el alma se desprendía de aquel cuerpo femenino… Pude ver la luminosa figura, pude escuchar a su corazón detenerse, pude notar su último respiro… Pude apreciar esa figura translucida, desprenderse del cuerpo terrenal… No puedo describirla, no puedo… No iba vestida ni desnuda, no tenia rostro pero si lo tenia, era luminoso y flotaba pero aun así tenia los pies, que no eran en si pies, sobre el suelo…Es algo… Era una figura tan hermosa, tan tierna y pura… Y luego desapareció, se esfumo tan rápido como apareció.
El hombre se acerco, hay fue cuando pude apreciar su cabello, aunque no su rostro, rubio, rubio platino sus cabellos… Casi albino… Pero… Pero si son los jóvenes de la foto…
Regrese a la realidad de golpe, me perdí en ese recuerdo… Me lleve las manos a la cara para secar las lágrimas que por mis mejillas resbalan. Estoy temblando, temblando y con las manos en mi regazo, ambas en un puño, empecé a temblar por ira, impotencia, miedo y dolor... Todo es una mezcla de sentimientos abrumadores… Siento cariño hacia aquella mujer, odio y sed de venganza contra aquel hombre, comprensión y ternura hacia la pequeña…
Inspire profundamente aire y guarde todo nuevamente en el bolso, la caja con la pistola la cerré velozmente y la tire dentro de la bolsa… Como si cada segundo que la sostenía con mis manos me quemara, tenía que deshacerme rápido de esa cosa.
Tome el bolso de Steve, todo en silencio, sin dejar de pensar en aquella imagen, en aquel ser etéreo que se despidió del cuerpo y desapareció, en la mujer, en el hombre, en la niña.
Camine por los pasillos hacia el inventario, con paso vacilante, sin prestarle atención a nada, chocándome con todo aquel que en mi camino me encontraba… Solo murmure una disculpa y seguí caminando…
Llegue al inventario en donde deje la bolsa, en el mismo lugar que la encontré, deseando no haberla tomado… Pero, de cierto modo, agradeciendo el haberlo hecho… Poco a poco voy descubriendo quien es realmente Steve Rivers…

martes, 12 de febrero de 2013

Cap XI

Cap XI
Objetos

Abrí la bolsa, con lentitud, corazón palpitando con fuerza por la curiosidad, era como… Como una especie de juego del misterio, como dijo Steve, esto para mí…
No se veía el fondo y sinceramente, se hallaba un poco vacía para la impresión que daba a simple vista…
Lo primero que tome fue unos fósforos… Aburridos, comunes y corrientes… Los deje a un lado con sincero desinterés y seguí rebuscando.
Ahora una libreta, la abrí esperando encontrar algo mas interesante que una caja de fósforos pero… Todas las páginas estaban completamente en blanco…Lo deje junto a los fósforos y luego tome otra cosa, una foto.
En la imagen, se puede apreciar a seis personas. La mire con detenimiento y al instante dos jóvenes que reconocí llamaron mi atención. Mis padres, no tengo idea de que hacen en esta foto pero aseguro que la tomaron cuando tenían tal vez unos veinte años… Su cabello dorado tan diferente al mío, sin cana alguna; sus rostros demostraban tal alegría, emoción… Por eso me costo tanto identificarlos, no los había visto así nunca… ¡¡Hasta Santiago sonreía!! ¡Milagro!
Junto a ellos, un hombre, sus facciones fuertes y severas…Ojos grises, apagados y agotados, pero sin embargo, con una chispa de simpatía y afabilidad. Las oscuras media lunas bajo sus ojos demostraba que no había dormido mucho. Su cabello castaño claro, parecido al sepia, no tenia dirección alguna, los lacios mechones como si se hubiese pasado las manos estresado una y otra vez. Posiblemente, tenía la misma edad que mis padres… Uno o dos años mayor, tal vez.
A su lado… ¿Sería posible? ¿Efecto de mi imaginación?.. Sacudí la cabeza levemente, era el, el hombre del muelle, el mayor de todos los de la imagen, se notaba en su rostro. Su cabello antes era negro y sus ojos como dos zafiros relucientes, curiosos y vivos.
Por ultimo, dos jóvenes, aseguro que la misma edad que tenían mis padres y el hecho de que son pareja porque están tomados de las manos… La joven de cabellos negros y ondulados, con ojos castaños llenos de alegría o eso aparentaban, facciones delicadas… El hombre, a diferencia, tenía el cabello rubio platino que contrastaba con el de la joven, podría decir que era albino… Aunque su cabello si tenia cierto color rubio al igual que sus cejas y pestañas…Sin embargo, era una belleza exótica, muy llamativa y encantadora… En especial por sus ojos verdes. Los dos sonreían, mostrando sus dientes blancos… Por la curvatura de sus labios podría decir que estaban felices pero algo me transmitía nerviosismo e inseguridad que se esforzaron por ocultar…
Seguí admirando todo deslizando mi mirada por cada figura hasta que llegue a la esquina y con la misma letra que tenía la imagen del hombre del muelle. En color oro… ‘’R. K. E’’
¿Porqué tenia Steve esta foto?
Decidí no pensar demasiado en el asunto, el sabia algo y esto me lo confirmaba, yo se lo sonsacaría a mi manera en cuanto consiguiera la oportunidad.
Deje con extremo cuidado la imagen a un lado y luego, saque la ultima cosa que había en la bolsa…Una cajita plateada, fría al tacto… Quite las bolsas de mi regazo y coloque la cajita en su lugar…
Lucía frágil así que con mucho cuidado la abrí, lentamente… Sinceramente, era una curiosidad que me carcomía, una intriga que me consumía…
Cuando termine de abrirla, la deje caer en el suelo, afortunadamente cayo sobre una alfombra sin hacer ruido. Me eche hacia atrás hasta que mi espalda toco la cabecera de la cama y me lleve la mano a la boca para ahogar un chillido, luego, miles de incógnitas atacaron pero principalmente… ¡¿Una pistola?!

Cap X

Cap X
R. K. E

‘‘¿Qué significa R.K.E?’’ pensé.
-¡Señorita Kimble!- escuche que me llaman desde el pasillo.
Enseguida guarde la foto nuevamente en el portarretrato y la volví a colgar a toda velocidad, en fracción de segundos.
Salí al pasillo y un hombre de unos treinta años apareció a mi izquierda sobresaltándome.
-Lamento asustarle señorita- Hzo una pausa-La esperan sus padres en el comedor para cenar-informo el hombre, yo asentí y me dirigí al lugar indicado sin dejar de pensar en aquellas iniciales…
Al llegar, me senté en una silla al lado de mi madre, sirvieron la comida la cual apenas toque, escuche a mis padres hablar de Rishmero nuevamente pero yo solo tenia una prioridad por los momentos R.K.E.
- ¿Qué significa R.K.E?- pregunte directamente, en un impulso, sin anestesia. Mis padres callaron, estaban petrificados y pálidos, se miraron preocupados y nerviosos, se que di en el clavo.
-A tu camarote Liz- ordeno mi padre, severamente y de forma muy seria, yo quería replicar pero no desobedecí.
Me levante de la mesa confundida, salí pero al hacerlo me puse a un lado de la puerta intentando escuchar algo, aunque me resulto imposible porque empezaron a susurrar, por lo tanto, no entendí nada… así que me fui a mi camarote finalmente, resignada.
Llegue y observe por una ventana la lluvia
-R.K.E.- susurre repetidamente.
Me acosté en la dura cama, era realmente incomoda y rechinaba con el menor toque. Poco a poco me dormí sin dejar de susurrar aquellas iniciales…

Al despertar, note que aun tenía la ropa con la que fui a cenar. Me levante de la cama, cepille, duche, arregle y vestí. Quería ver si la lluvia por fin había cesado, pero no fue así. Estaba mas calmada pero no lo suficiente como para avanzar.
Durante el desayuno todo el comedor permaneció en silencio y el ambiente era muy tenso, termine de comer, me levante y me retire de la habitación.
Sabia que mis padres conocen a R.K.E, claro, suponiendo que sean la iniciales del nombre de aquel hombre… El punto es que, estaban enterados de algo y me lo estaban ocultando, tal vez el tema no sea de mi incumbencia… ¡Claro que lo es! Si un hombre te toma de los brazos en un muelle y te advierte sobre algo ¿No se convierte el asunto de tu incumbencia? Pero, por lo visto, no les sonsacaría ninguna información a mis padres.
Busque a Steve en todo el barco, ese chico en tan solo unos días se había convertido en mi confidente, en mi hombro en quien llorar… Probablemente el sepa algo o sencillamente me escuche y me tome por loca pero al menos me escucho y eso ayudaría mucho… Le encontré en el inventario.
- Hola Liz- saludo al verme.
- Hola- respondí-Steve, se que te he estado molestando mucho últimamente pero…
- No me molestas, me gusta escucharte hablar, es como estar en un juego de misterio y tu eres como Sherlock Holmes y yo el doctor Watson- Sonreí ante la idea, Steve tenía tales comparaciones.- Dime, ¿que necesitas de mi?- pregunto amablemente mirándome fijamente, sentí un cosquilleo ‘’¡¡Liz!! No hay tiempo para eso ahora ¡¡Contrólate!!’’ pensaba, sentía mis piernas como gelatina.
- Yo…- Me aclare la garganta pues eso lo dije tan solo con un hilillo de voz- Tengo que hablar contigo otra vez…
-Claro, te escucho- me contesto con una sonrisa, cruzándose de brazos y recostando su espalda de la pared.
- En el muelle, un hombre mayor, se me acerco y…- Empecé a relatar, gesticulando con las manos como para dar a entender mejor las cosas- Ayer, tome la foto y descubrí que en la parte posterior, habían unas iniciales… R. K. E…- Al mencionar las iniciales, el palideció, sus ojos que siempre demostraban simpatía, diversión ahora eran inexpresivos; sus labios finos, cerrados, sin curvatura alguna, pareció dejar de respirar…
-La asociación R.K.E –Dijo por fin, aun como perdido en otro mundo paralelo.
-¿Qué asociación?- Pregunte curiosamente, esto lo regreso de golpe a la realidad y volvió a ser el mismo de siempre.
-Nada- contesto con una sonrisa que a mi parecer, es forzada, se noto un tanto nervioso –Liz, tengo que regresar al trabajo- informo, separándose de la pared- Siento no poderte ayudar con esas iniciales, pero no se nada…- dicho esto se retiró con andar tranquilo aunque lucia que estaba a punto de desplomarse en el suelo, todo eso era muy intrigante ¡¡Claro que sabia algo!!... Genial, ahora todo el mundo me oculta cosas… No es su obligación contarme pero al menos podría esforzarse en actuar un poco mejor.
-Así que es una asociación…- murmure para mi, a pesar de todo, eso es un avance, pequeño, pero es un avance…
Me disponía a salir, cuando vi la bolsa que Steve siempre lleva encima en el suelo, en una esquina… Tomarla, no tomarla… Mi curiosidad y mi prudencia estaban en discusión… Gano la curiosidad.
Me acerque y estire la mano para tomarla, insegura. Esto no esta bien, me lo dice una vocecilla. Pero si nadie me quiere decir nada, tengo que conseguir información por mi cuenta. La tome, aun con remordimiento, pero se veía opacado por la intriga…
Me la lleve a mi camarote puesto a que el podría regresar al inventario o cualquier otra persona…
Me senté en mi cama y abrí la bolsa, aun seguía persistente aquella voz pero no la ignore, abrí la bolsa…

Cap IX

Cap IX
Nuevas dudas

Mi corazón dejo de latir, palidecí, hasta el punto de quedar blanca como la nieve; me faltaba el aire y aunque mis pulmones imploraban que volviera a respirar… no podía, solo una palabra rondaba por mi mente y era echar a correr.
-No hay problema- responde sobresaltándome porque era la voz de Steve- Liz… ¿Qué ocurre? ¿Estas bien?
Sacudí levemente la cabeza y vi que en realidad era Steve con el que había chocado.
‘‘Es increíble que esto me este afectando tanto’’pensé llevándome una mano a la frente.
- No pasa nada, si, estoy bien, solo un poco distraída- Conteste con un suspiro imperceptible -¿Estas ocupado?- le pregunte.
-No, por los momentos, termine mi trabajo- contesto.
-Bien, ¿me acompañas a la cubierta?- pregunte con un toque de desespero y suplica.
-Pero esta lloviendo- dijo el, ya dispuesto a negarse, pero yo con la mirada le suplique- Esta bien, el agua no nos hará daño-Termino accediendo.
Salimos, la lluvia había cesado un poco pero seguía muy potente, al menos ya no se sentía como piedras chocando contra tu piel.
Las gotas de agua fría resbalaban por la piel, empapando nuestra ropa y cabello, una sensación tan única. Era el lugar perfecto, no había nadie y se podía admirar Rishmero. Estas dudas me estaban torturando tenia que hablar con alguien y sinceramente le tenia mas confianza a Steve que a mis padres…
-¿Puedo contarte algo?- le pregunto insegura mirando a Rishmero.
-Claro, si no confías en un desconocido ¿en quien vas a confiar?- pregunto el en un tono divertido, con sus brazos apoyados en la barandilla y sus ojos verdes fijos en mi.
Termine contando todo, el solo escuchaba en silencio, me sentí ligera por un momento, como si me hubiera quitado una carga pesada de encima, necesitaba hablar con alguien mas de lo que pensaba.
-¿A que se debe que me cuentes esto a mi?- pregunto extrañado enarcando una ceja, ahora mirando al horizonte pero no prestándole atención a Rishmero.
Yo mire al mar, vi como golpeaba con mucha ferocidad al barco, salpicando gotas que se confundían con las de lluvia; luego eleve la mirada hacia aquel templo tan misterioso que me recordó a la pulsera que me había obsequiado mi madre... No se porque, pero algo allí me llamaba a gritos, hacia que mi corazón palpitara con mucha fuerza y que mis pies quisieran salir corriendo hasta allá…
-¡Liz!- me regreso Steve a la realidad.
Le mire y al instante quede embobada, sus ojos verdes resplandecientes, ansiosos por una respuesta; sus pestañas con gotitas de lluvia que parecían diminutos cristales resaltando el color de sus hermosos ojos; su cabello caramelo, lacio, mas lacio de lo común, pegado a su sien, a los costados de su cara enmarcando su rostro de facciones delicadas pero fuertes… El cabello cubría un poco sus ojos y mis manos ansiaban apartarlo, así que hice un puño y mire al horizonte nuevamente.
-No lo se…-admití respondiendo a su duda. Deseaba volver a mirarle al rostro pero quedaría nuevamente hipnotizada y como una completa babosa.
- ¿No lo sabes?- pregunto el, aun sentía su mirada fija en mi.
Tome aire y le di un rápido beso en la mejilla cosa que le hizo ruborizarse un poco o tal vez fue imaginaciones mías puesto a que su tono era el mismo de siempre en un abrir y cerrar de ojos, no pálido, tampoco moreno… Como un bronceado perfecto.
-Gracias por escuchar, me sirvió para desahogarme- El quedo en silencio un tiempo.
- De nada- Termino por contestar y luego nuevamente silencio, solo se escuchaba el mar con olas de metros; la lluvia chocando contra el barco, su respiración y la mía…
Ahora ambos mirábamos a Rishmero; el con cierto anhelo, yo con curiosidad… El parecía querer algo de Rishmero, algo que deseaba, se reflejaba en su mirar…
-Yo tengo que volver al trabajo Liz, ya me entretuve demasiado- El salio de sus pensamientos, en los que a mi parecer, se hallaba absorto.
Steve entro al barco nuevamente, yo me quede afuera, me agrada mucho esa sensación de estar bajo la lluvia, como las gotas resbalan por la piel, la pesada ropa húmeda al igual que mi cabello, el frescor inigualable… Pero no quiero resfriarme, ahora eso sería la gota que derramaría el vaso, así que entre.
Camine por los pasillos, dejando charcos de agua por donde pasaba, afortunadamente, nadie me vio completamente empapada.
Cuando llegue a mi camarote, me di una ducha y cambie de ropa… me puse unos jeans, una blusa color lila con la palabra ‘‘Love’’ de color plateado en el centro, una chaqueta de un color negro profundo y mis converses. Mire al reloj y faltaba una hora para la cena, así que me daría tiempo de hacer lo que tenia en mente.
Me dirigí a aquella habitación en la que estaban las variadas fotos, al llegar, me acerque inmediatamente a la que me interesaba, la del señor del muelle. La descolgué, luego me quede mirándola en silencio.
‘‘¿Quién eres tu?’’ pensé mientras la seguía contemplando.
Una idea cruzo por mi mente, a veces, los marcos no dejan apreciar detalles…
La saque del portarretrato con el fin de encontrar algo que no detecte, pero nada; por mas que la mire, esperando descubrir una cosa, cualquier cosa… No pude ver nada.
Suspire y le di media vuelta para encontrar algo escrito con letra muy elegante y en color dorado: R.K.E.

Cap VIII

Cap VIII
La lluvia

Cuando salimos para nuestra sorpresa estaba lloviendo pero de una manera antinatural, parecía que la lluvia seria capaz de desaparecer a Rishmero en un segundo por su intensidad. Al caer las gotas sobre la piel, dolían como piedras, era una lluvia totalmente excepcional, venteada e incontrolable.
Mire a mi lado pero Steve ya no estaba junto a ami
-¡Adentro todos!- grito un hombre cuya voz no reconocí y nadie rechisto, siguieron la orden al pie de la letra.
Me dirigí a mi camarote, obviamente, sería del todo imposible avanzar.
Me acosté en la incomoda cama mirándola techo y llego esa ola de incógnitas que me ahogo… Siempre ocurre cuando estoy sola, me agobio.
‘‘¿Quién es ese hombre del muelle?, ¿porqué mi tía estaba tan preocupada?, ¿Por qué me mira tan raro el personal del barco?, ¿Qué es Rishmero? , ¿Por qué la lluvia de tal magnitud?...’’
Había tantas preguntas algunas con respuestas, pero no todas totalmente lógicas, algunas realmente tontas y si sentido…
Repentinamente un trueno me sobresalto y di un respingo… Luego solo quedo el ruido del mar embravecido chocando contra el barco y haciendo que se tambalease un poco.
Me puse de pie y me asome por la ventana, mire al horizonte hasta que termine aburrida, increíblemente aburrida y las dudas regresaron a agobiarme. Estoy aquí pero sin estar realmente, veo sin observar, oigo sin escuchar…
Finalmente, logre escapar de las garras del mundo fantástico en el que me hallaba y suspire, un suspiro cansado y largo.
Me acosté en la cama nuevamente y decidí que lo mejor sería dormir… Por lo menos, cuando duermo, no me siento atormentada.
Pasaron así dos días realmente aburridos, salí poco del camarote, tan solo para comer y luego regresaba… No vi a Steve ni a Rodrigo en ese tiempo…Solo me sumía en mi mundo y cuando preguntaba a Marion y Santiago, se limitaban a callar, mirarse y mandarme a mi camarote otra vez.
Hoy salí de mi camarote, no tengo nada que hacer y estar quieta en un lugar no me gusta mucho y ya lo he hecho por demasiado tiempo.
Pasee por el barco con esas preguntas resonando en mi cabeza atormentándome.
Por culpa de mi distracción, choque contra alguien
-Disculpe- fue mi reacción inmediata tenia la mirada en el suelo pero cuando la elevo para ver el rostro de la persona… vi al hombre del muelle.

Cap VII

Cap VII
Steve Rivers

-Pues mucho gusto Steve- Conteste con una sonrisa radiante.
- Igualmente-Contesto aun sonriente mirándome fijamente a los ojos- En fin, ya termine de limpiar esto- informo sacudiendo algunas cosas del barco, tal vez repuestos o algo así, para quitarles un poco de agua- ¿Me acompañas a guardarlo en el inventario?- pregunto
-Claro, no tengo nada importante que hacer- le conteste intentando sonar tranquila.
He de confesarlo Steve me atraía y mucho...Digo, es un chico de esos que cualquier chica que les ve cae rendida a sus pies.
-Bien entonces ven- dijo con simpatía dirigiéndose al barco, yo le seguí.
En el camino permanecimos en un incomodo silencio, pero una vez que llegamos al inventario decidí hablar
-Y…Steve…- dije intentando encontrar un tema de que platicar pero… ¿De que charlar con un desconocido?...
- Y…Liz…- Contesto el imitándome mientras colocaba las cosas en su lugar.
Le mire con severidad fijamente a los ojos intentando fingir enojo, el hizo exactamente lo mismo, volvió a imitarme, luego la tensión en el ambiente… Ambos terminamos riendo con ganas durante un buen rato.
-Señorito Rivers- dije con educación causando una pequeña risita cuando por fin recupere el aliento luego de tantas carcajadas-Si todo el mundo sabe quien soy…- continúe hablando simpáticamente-¿Quién es usted?- termine preguntándole.
- A ver, que te puedo contar…-se quedo pensativo.
-Lo que sea- me encogí de hombros- Nombre completo.
- Steve Rivers Gray- Respondió cruzándose de brazos y recostando su espalda de la pared con aire despreocupado.
-Edad
-Dieciséis años a cumplir los diecisiete.
-Ahora habla de lo que tu quieras, ya yo te ayude un poco- Sonreí
- A ver… Vivo con mi padre pero trabajo aquí porque nos falta dinero, mi madre murió cuando yo nací-Relato con total normalidad.
-Cuanto lo siento- le interrumpí
-No hay problema, mi padre cumplió también el papel de madre- sonrío- Continuo, mi padre era un gran científico hizo un descubrimiento totalmente impresionante pero unos compañeros de trabajo le traicionaron, robándose su proyecto y dejándole en la total quiebra - lo decía todo con tanta rabia y resentimiento que intento esconder…
- No tienes que hablar a respecto si no quieres- Volví a interrumpir el me miro.
- No le cuento esto a nadie- Confeso por fin.
- Bueno, gracias por tenerle confianza a esta desconocida- Hice una reverencia.
- De nada- El correspondió a mi reverencia, divertido, con otra.
Permanecimos hablando de gustos, disgustos y semejanzas.
-No, que asco, a mi no me gusta el helado de sopa- Chille haciendo una mueca asqueada.
- A mi si.
- Estas loco- Espete.
- Lo  se,  creo que cuando nací el doctor me dejo caer- Estallamos en carcajadas.
- Y no me gusta el color sepia- Comento.
- A mi no me disgusta.
- A mi si, esta ahí, como diciendo ‘’Soy un marrón especial, por eso no me llamo marrón si no sepia’’- Nos volvimos a reír.
- A ver… Entonces… ¿Qué tenemos en común?- Inquirí con curiosidad infantil.
- No se ¿Te gusta el chocolate?- Asentí en respuesta- ¿Ves? Ya tenemos algo en común.- Sonrió.
- No, eso no se vale- Negué- A todos les gusta el chocolate- Sonreí.
- Buen punto…- Se quedo pensativo.
Seguimos buscando algo que tuviéramos en común pero todo lo que conseguíamos era como ‘’Detesto el colegio’’ cosa que todas las personas normales hacen.
-Uvas- Sugerí
- Me gustan- Dijo
- A mi también- Ambos sonreímos
-Entonces, no sabemos bailar, nos gustan las uvas y el chocolate, odiamos el colegio, tenemos vértigo y somos coulrofobicos.
-Exactamente- Concorde.
- Y ambos deberíamos ya regresar a Rishmero.- Asentí en respuesta y salimos del inventario.
Veníamos hablando mientras caminábamos a la cubierta. Di un traspié y casi caigo de no ser porque el me tomo de la mano y no me dejo llegar al suelo.
Me ayudo a recuperar el equilibrio.
-¿Estas bien?- pregunto.
- Si, gracias- Conteste mirándole a los ojos- Pero, por favor, regrésame mi mano- El me soltó la mano y sonrío.
Continuamos caminando hacia la cubierta como si nada.

Cap VI

Cap VI
Llegada

Después de varios días que transcurrieron con normalidad… Despertarse, comer, cumplir con las órdenes paternas, ir a la habitación de fotos en donde miraba la del hombre hasta que las preguntas que rondan por mi mente me causaban fatiga y tenia que irme a dormir… Esto me esta afectando demasiado…
Llegamos a Rishmero.
Podía escuchar el murmullo de gente que se movía apresuradamente por todo el barco, preparando todo para la expedición… Como gritaban ‘’Apúrate’’ o… ‘’¡Listo!’’ pero todo eran apenas murmullos… Yo aun estaba en cama, agotada y con los ojos abiertos fijos en las lejanas ventanas… Bueno, no estaban tan lejos, pero para mí, en ese momento, era así.
Con un quejido somnoliento, me puse de pie y con un gran bostezo, camine hasta el baño en donde me arregle velozmente… Nunca le he dado gran importancia a mi aspecto… Así que me limite a desenredar la maraña negra que era mi cabello luego de bañarme… Perfumarme un poco con el agua de colonia que me regalo mi madre para dejar en claro que si apreciaba sus regalos… Aunque nunca los he visto necesarios.
Tome una mochila y mi maleta, me vestí con una ropa cómoda… Estoy segura que durante toda la expedición usaría la misma, aunque sea poco higiénico, mis padres no perderían tiempo con cosas como cambiar de vestimenta o acicalarse. Una blusa azul zafiro que me había regalado Kevin y tiene un graffiti en una esquina inferior, unos shorts jeans negros y las botas cafés.
En la mochila, guarde cosas, que, ante mis ojos, son de importancia. Una cámara fotográfica, una chaqueta negra, una botella de agua la cual tuve que ir a llenar, unas galletas saladas, una libreta de notas y fósforos. Nada excepcional.
Finalmente salí del camarote, un tanto cabizbaja… No es por tristeza, ni timidez ante tanta gente correteando de un lado a otro… Sencillamente, es porque estoy pensando.
-Rodrigo- Llame a un hombre que caminaba de un lado a otro, a uno de los muy poco que conocí de decir mas que ‘’Buenos días’’ En el barco. Se que es un geógrafo, especializado en la edafología. Pero no he indagado más al respecto de su vida.
-Liz- contesto el al saludo, retirando su mirada de la lectura y mirándome a mi.
Camino hacia donde yo estaba y nuevamente, esa sensación de ser una pequeña hormiguita ante un gigantón de no se cuantos metros,Rodrigo es alyo y debería tener unos veintinueve, treinta años. Cabello castaño al igual que sus ojos, facciones afables y simpáticas… Tiene cierto aire paternal, a pesar de que, según se, no tiene hijos… ni siquiera esta casado.
-¿No dormiste?- me pregunto en tono de reproche… No, no había dormido bien, demasiadas ansias.
- No… Pero por lo visto, tú tampoco- Lo note en las oscuras medias lunas bajo sus ojos.
- Bien…Ganaste- Me despeino.
Rodrigo en estos días, se ha convertido en lo que se llama, un padre, para mi… pero un verdadero padre.
-Siempre gano- Dije con aires arrogantes y luego le sonreí. El me miraba con expresión seria, como intentando parecer severo… Aunque termino sonriendo también- ¿Sabes donde están Marion y Santiago?- pregunte.
- Liz ¿Te cuesta tanto llamarlos mamá y papá?- siempre me riñe por llamarlos por sus nombres.
- Si, me cuesta- Conteste y el suspiro.
- Afuera, te están esperando.
- Gracias- Chille mientras corría hacia la cubierta.
¿Cómo es Rishmero? Me preguntaba constantemente… ¿Una selva? ¿Una islita? Mis padres no quisieron decirme nada en todo el viaje.
Al hallarme finalmente en la cubierta… Bueno… Rishmero es totalmente diferente a lo que pensé…
La tierra, perdón, me corrijo, no es ni siquiera tierra… Es algo parecido a una piedra color negro ceniza, desnivelada; el viento trae consigo polvo negro que descansa sobre el suelo, el sol brilla con fuerza y el calor es realmente inaguantable…Lo único atractivo es un templo… Quiero decir, lo que a la distancia en la que yo me encuentro parece un templo en medio de un paisaje desierto e inhabitable, luce antiguo… Y también carente de vida… Pero algo me grita ‘’¡¡¡Aventura!!!’’
No hay plantas, ni animales, ni siquiera aves o peces…
Antes de ponernos en marcha se decidió almorzar ahí mismo, en esa pobre tierra, como una especie de picnic. Mi madre parecía un poco incomoda ante la idea de ensuciarse con el hollín de la tierra, pero lo escondió con una de sus forzadas sonrisas.
Ellos se perdieron en su conversación y yo comí lo que sirvieron jugando con esa cosa viscosa, que, supuestamente, es avena.
-Liz, deja de jugar con la comida- me riño mi madre y yo asentí lentamente.
- No tengo hambre- Dije finalmente dejando los que restaba en el plato…
Luego luche contra el calor, intentando no sofocarme… Estoy muy acostumbrada al clima frío de donde vivo. Juro que estaba por desmayarme y ni siquiera estaba sudando.
-Liz, anda al agua y refréscate un poco- Aconsejo mi padre.
-Si, la temperatura de Rishmero es muy elevada y en especial para alguien que ha vivido en un lugar cuyo clima es frío, como tú…- Mi madre se abanicaba con una mano.
Me puse de pie, sacudí la ceniza de mi ropa y justo cuando estaba por ir…
-¡Liz aguarda!- exclamo mi madre.
-¿Qué sucede?- pregunte un tanto confundida.
-Ten- dijo rebuscando en su bolsa, luego me entrego una cajita muy elegante- Es un regalo que no te dimos en casa- aclaro mi duda con una sonrisa tan típica de ella, forzada.
-Gracias- Tome lo que ella me entregaba.
Abrí la cajita con extremo cuidado para encontrarme con una pulsera muy peculiar, de color lila, que tiene un colgante cuya forma era un símbolo egipcio… Lo he visto en otra parte aunque ahora… No recuerdo donde.
Brillo de forma peculiar, me causaba tal familiaridad… Repentinamente, regreso a la realidad y me despido de mi ensimismamiento. Lo guarde nuevamente en la cajita, la cual guarde en mi mochila.
-La conseguimos en…-Empezó a relatar Marion.
- Marion, déjale, ¿no ves que se nos desmayara aquí mismo si no toma un poco de aire?- Interrumpio Santiago, quien, a mi parecer, se encontraba ansioso porque yo me fuera.
- Ya, no exageres Santiago.
Mi padre sacudió su mano, dando a entender que podía retirarme.
Camine al mar mirando a mí alrededor, buscando entretenerme con algo más que con el sofocante calor. Pero, no hay nada más que la triste y algo melancólica carencia de vida.
Al llegar, vi a un chico, más o menos de mi edad… Tal vez un año mayor, luce demasiado joven como para trabajar en el barco.
Lo contemple en silencio… Como el sol se refleja en sus cabellos caramelos, como sus ojos de un verde oliva no se desconcentran de su ocupación, como su contextura de chico fuerte le hace más atractivo, su piel bronceada… Pero bronceada naturalmente…
Finalmente, se percato de mi presencia y esbozo una sonrisa dejando ver sus blancos dientes sin imperfecciones.
Yo no me ruborice ni nada por el estilo, si no que actúe neutralmente.
-Hola, soy Liz, Liz Kimble y tu…-me presente esperando que el terminase la oración, intentaba entablar una conversación.
-Todo el mundo te conoce- contesto el con una sonrisa enigmática-Yo soy Steve, Steve Rivers…

lunes, 11 de febrero de 2013

Cap V

Cap V
El Barco

Llegue a mi camarote deje la maleta sobre la cama de sabanas blancas con detalles bordados de color dorado, luego, admire la habitación, cada detalle: las paredes de un color azul opaco, el suelo cubierto con una alfombra muy elegante, un pequeño escritorio de madera, un espejo un tanto polvoriento en la pared, el vacío armario al lado de la cama, una mesita de noche con un reloj al parecer muy costoso y dos ventanas circulares por las cuales se podía contemplar el mar.
Vi la hora, la siete de la mañana, aun faltaba para el desayuno, me informaron que seria a las nueve mas o menos… Esto significa, una gran oportunidad para curiosear por el barco.
Me levante de la cama, en la cual, inconscientemente, me había sentado y salí del camarote.
Caminando por lo pasillos no pasaba desapercibida, algunas de las personas con las que me encontraban me miraban con cierta tristeza, compasión y angustia, muy raro…
Observaba todo en el barco con fascinación, haciendo caso omiso a las miradas indiscretas e incomodas.
Abría cada una de las puertas, con extremado sigilo… Pero no encontraba nada interesante en las que no estaban cerradas con llave
Me dio hambre y me dirigí al comedor… Ya debían de ser las nueve, y, en si, no había encontrado nada interesante en el barco…

Mis padres estaban sentados en unas sillas muy sofisticadas que tenían en frente una mesa de madera con un mantel muy elegante; platicaban sobre Rishmero.
-¿Los puedo acompañar?-pregunte por educación.
Ambos asintieron, me senté, sirvieron la comida… Una sopa muy sustanciosa, para mi desgracia, pues la detesto. Decidí pasar el mal rato velozmente y me comí todo con rapidez pero sin dejar los modales de lado, aun tenia curiosidad, así que me levante de la mesa a continuar mi exploración… Todo en silencio, procurando no interrumpir la animada conversación de mis padres, de la cual, no entendí ni media palabra.

Caminaba por los estrechos pasillos, el suelo con una alfombra roja, las paredes de color marrón todo tan…como expresarlo…tan mis padres.
Vi una puerta que me llamo la atención, pero fue por el simple echo de que no era tan detallada como las otras. Gire el pomo con lentitud y al abrirla por completo, me encontré con un cuarto muy pequeño, de paredes verdes llenas de muchas fotos de capitanes del barco, personas a las cuales desconocía…
Admire una por una hasta que vi la del hombre que me conseguí antes de abordar el barco,
Me tape la boca ahogando un chillido ‘‘no te dejes engañar, no caigas’’ su palabras resonaron en mi mente, ¿a que se refería?, ¿Estaba loco o realmente quería protegerme de algo o de alguien?...

domingo, 10 de febrero de 2013

Cap IV

Cap IV
Zarpamos

Me desperté muy temprano, realice la rutina y me vestí con un short de jean, una blusa anaranjada y de calzado, una botas café.
-¡Liz, apresúrate!- escuche el frío tono de mi padre llamarme, pero yo no conteste ya que estaba lista.
Tome la maleta, estaba liviana, no llevaba gran cosa en ella. Baje las escaleras con velocidad, sin intentar evitar el crujir de la madera que tanto detesto.
En la sala esperaban mis primos formaditos y rectos como militares, no pude evitar soltar una pequeña risita, ellos no son así en lo absoluto. Finalmente, no se contuvieron más y corrieron hacia mi con lagrimas en los ojos. Me abrazaron con fuerza... verlos en ese estado me destruye por completo.
-Los quiero mucho- susurre abrazándolos yo también a uno por uno- Pero no lloren yo voy a regresar- comente animándoles un poco.
Mi tía se acerco y me dio un beso en la mejilla, luego me abrazo.
-No confíes- susurro con cierto miedo en su voz lo que me dejo realmente confundida.
-¿En quien?- pregunte angustiándome
-En…
-Tenemos que irnos Liz- interrumpió mi padre.
Me encontraba en el carro esperando irme. Por la ventana pude ver a mi tía pronunciando algo incomprensible, yo tan solo asentía sin realmente saber lo que me quería comunicar... pero si la dejaba tranquila con ello, eso haría.
Mi padre subió al auto seguido de mi madre y partimos hacia el muelle.

Llegamos, me baje del carro y me encontré frente a un barco de carga demasiado elegante hasta el punto de parecer un yate... Totalmente imponente, con detalles muy sofisticados, había muchas personas preparando los detalles finales…
Estaba por abordar al barco, cuando, de entre la multitud, salio un hombre mayor corriendo hacia mí, me tomo fuertemente de un brazo.
-No te dejes engañar- Siseo sin dejar de mirar alrededor intranquilamente -No caigas- su voz estaba invadida por un profundo terror y su respiración era entrecortada.
Luego continuo corriendo, como si su vida dependiera de ello, dejándome confundida, me recordó lo que me había dicho mi tía antes…
Mi madre me ordeno subir ya al barco con severidad, al verme inmóvil, sacándome de mis pensamientos. Seguí sus órdenes sin discutir.
Después de quince minutos, por fin zarpamos, yo mas enredada que antes... ‘‘debería descansar un poco’’ llegue a esa conclusión y me dirigí a mi camarote

Cap III

Cap III
La noticia

Ellos aguardaban mi reacción pero mi mente estaba en blanco, mis labios sellados y yo petrificada.
-Necesito unos minutos para asimilar la noticia- Dije finalmente levantándome del asiento y dirigiéndome a mi habitación.
Luego de un tiempo encerrada pensando en que debería hacer, por fin tome una decisión…Aunque no estoy del todo segura que sea la correcta.
Salí de mi habitación y camine hacia el patio trasero, donde se encontraba mi tía controlando a mis tres primos que supuestamente jugaban aunque en realidad discutían. Mis padres apartados y platicando…
En cuanto se percataron de mi presencia, las tres miradas adultas se centraron en mí esperando la respuesta.
Mi tía me quería decir algo con insistencia, al igual que ayer pero no le comprendí, mis padres esperaban la respuesta impacientemente.
-¿Cuando nos vamos?-pregunte finalmente con el esbozo de una sonrisa.
Marion sonrío y Santiago hizo el intento; mi tía ahora se notaba preocupada... Bueno, aun mas preocupada que antes, como si yo hubiese cometido un error grave.
-Mañana temprano-Contesto Marion con cierta dulzura
-¿En avión?- pregunte sin dejar de mirar a mi tía Samantha... No me gustan los aviones.
-En barco-responde Santiago cruzándose de brazos
-¿A donde iremos?- esa era la pregunta clave. Ahora mire a mis padres.
-A un país desconocido y extraño, olvidado hace nueve siglos- hizo la presentación con emoción mi madre, despertando mi curiosidad- se llama Rishmero…-No sabia que ese nombre tendría tan gran significado para mi en un futuro.
Después de una cuantas preguntas más, pase el resto del día escuchando sobre Rishmero y los recientes viajes de mis padres, además de sus descubrimientos. Me dieron varios regalos, diciéndome de donde eran y su significado, pero, en si, nada muy importante…
Ya era tarde, empaque todo y me fui a dormir con mi corazón queriendo salir de mi pecho por las ansias.


Cap II

Cap II
El Inicio

Miércoles ocho de agosto. Me desperté muy temprano por las ansias de ver a mis padres, quiero aprovechar cada segundo que pasaría con ellos.
Hice la rutina de siempre: Cepillarme los dientes, bañarme, me vestí con un short y una blusa verde manzana, me peine el cabello y me lo deje suelto; acostumbraba a hacerme una coleta pero hoy fue diferente…
Baje las escaleras a toda velocidad, pero a la vez con sigilo para no despertar a mis primos, quienes seguramente, dormían.
Iba a sentarme afuera a esperar la llegada de Marion y Santiago… como hago todos los años desde que tengo uso de razón. Pero, para mi sorpresa, ellos ya habían llegado y estaban hablando con mi tía en el comedor, corrección, murmurando…
Luche contra mi curiosidad, pero perdí la pelea, me acerque con extremo sigilo para escuchar lo que hablaban.
-¿Ya lo consiguieron?- inquirió mi tía.
-Si- confirmo mi Santiago, mi padre.
-Eso significa que se la llevaran…-Suspiro mi tía con mucha tristeza en su hablar.
-Así es- afirma Marion, mi madre.
-Bien- Parece resignarse- Entonces, voy a despertar a Liz- informo y escuche como se ponía de pie.
Al entender el mensaje, salí corriendo hasta mi recamara procurando hacer el menor ruido posible, yo rogaba para mis adentros no haber sido percibida.
Llegue y me senté en la cama intentando recuperar el aliento aparentando no haber escuchado nada. Tocaron la puerta.
-Pase- dije con voz temblorosa, respiración jadeante intentando ser controlada.
Entro mi tía quien no pareció notar nada raro en mí.
-Oh, estas despierta ¿Por qué no bajaste?
-Porque…
- No importa- Me interrumpió y yo deje escapar un pequeño suspiro aliviado- Tus padres te esperan abajo, quieren hablar contigo.
Me levante de la cama y baje las escaleras con lentitud seguida de mi tía, camine al comedor pero yo sola, ya no escuchaba paso detrás de mi.
Llegue y allí estaban esas dos personas tan ausentes en mi vida… pero a pesar de todo, los quiero, son mis padres.
Los salude con un fuerte abrazo, pero les note más distantes de lo normal.
-Toma asiento Liz-dijo mi padre sin ninguna expresión más que su común cara fría y seria.
Seguí las órdenes y me senté.
- Tenemos novedades- Intento suavizar las cosas mi madre y yo asentí con lentitud, mirando expectante a ambos…
-Vienes de viaje con nosotros- informa mi padre firme sin rodeos dejándome estupefacta