Cap XII
Recuerdos…
Un pánico me invadió, un terrible pánico. Esa arma me lleno de miedo y volvió mi respiración, entrecortada. No se porque, no he visto una, mas que en películas.
Repentinamente, recordé algo, algo tan vivo, tan real, tan doloroso…
Una mujer, de figura esbelta y cabello negro, una mirada con miedo pero que se veía ocultado por la ternura… Llamaron a la puerta de la casa en la que vivía, llamaban con golpes y amenazas… Bueno, sinceramente, no comprendía ni media palabra de lo que gritaba el que querían entrar, solo se que por el tono utilizado, las palabras no eran agradables…
Junto a la mujer, había una niñita, pequeña, tal vez unos dos años…
-Cariño, ve con tu padre, anda- Le decía lo más dulcemente posible la mujer a la pequeña que se escondía tras las piernas de aquella señorita y la abrazaba con todas sus fuerzas, no quería irse, no quería separarse de esa mujer.
Pronto, se escucho como una puerta caía y unos pasos se dirigían a la habitación en la que se encontraban…
-No- Murmuro la mujer, aun sin perder la calma. Miro a la pequeña.
La llevo a un rincón de la habitación.
-Vamos a jugar- Dijo la mujer sonriente, aunque ahora era mas notorio su desespero- Te esconderás aquí, en silencio, a pesar de todo, mantente en silencio… O perderás el juego ¿Si?- La niñita sonrío y asintió- Bien- Luego la mujer la estrecho en sus brazos- Te amo, mi hijita, te amo y nunca lo olvides- Le susurro al oído de la niña, que ahora comprendo, era su hija.
La mujer se separo y se alejo de la pequeña con desgana, llevándose un dedo a los labios para indicarle que hiciera silencio…
Finalmente, llego un hombre a la habitación… Pero debido a la luz que entraba por la ventana, su rostro no se podía apreciar. El hombre empezó a gritar, gritos desesperados, exigentes, amenazadores, a veces iban a un tono dulce y nostálgico… Pero sin dejar de ser algo dolidos.
La mujer seguía imperturbable, inquebrantable, inexpresiva… Sin contestar a sus gritos ni demostrar el miedo que sentía. El hombre saco un arma y le apunto a la chica… Balbuceo unas palabras, ella tomo aire… miro de soslayo a la esquina en que se hallaba su hija… Dejo escapar una lágrima que corrió con sigilo por su pálida mejilla… Miro nuevamente al hombre y negó con la cabeza, lentamente, con gracia pero a la vez desafiante.
El hombre, fríamente, sin vacilar. Apretó el gatillo de la pistola y la bala se hundió en el pecho de la mujer… Un hilillo de sangre mancho sus blancos ropajes…Ahora pude ver a la mujer completamente, antes solo era su rostro iluminado… Traía un vestido blanco que le llegaba bajo las rodillas, este se mancho con el liquido rojo y el hombre gimió, como dándose cuenta de lo que acababa de hacer.
-Lisa…- Murmuro el hombre con una voz tan familiar, ahora pude escucharle sollozar…
La niña siguió en silencio, sin comprender nada de lo que ocurría… Su madre cayo de rodillas en el suelo y finalmente, su corazón dejo de latir…
Todo se paralizó, como si el tiempo se congelase, los lamentos del hombre ya no se escuchaban, la duda, terror y tristeza de la pequeña no los sentía más… Aunque la niña seguía hay de pie y se que estaba viendo lo mismo que veo yo…Pude ver, pude verlo… Pude ver como el alma se desprendía de aquel cuerpo femenino… Pude ver la luminosa figura, pude escuchar a su corazón detenerse, pude notar su último respiro… Pude apreciar esa figura translucida, desprenderse del cuerpo terrenal… No puedo describirla, no puedo… No iba vestida ni desnuda, no tenia rostro pero si lo tenia, era luminoso y flotaba pero aun así tenia los pies, que no eran en si pies, sobre el suelo…Es algo… Era una figura tan hermosa, tan tierna y pura… Y luego desapareció, se esfumo tan rápido como apareció.
El hombre se acerco, hay fue cuando pude apreciar su cabello, aunque no su rostro, rubio, rubio platino sus cabellos… Casi albino… Pero… Pero si son los jóvenes de la foto…
Regrese a la realidad de golpe, me perdí en ese recuerdo… Me lleve las manos a la cara para secar las lágrimas que por mis mejillas resbalan. Estoy temblando, temblando y con las manos en mi regazo, ambas en un puño, empecé a temblar por ira, impotencia, miedo y dolor... Todo es una mezcla de sentimientos abrumadores… Siento cariño hacia aquella mujer, odio y sed de venganza contra aquel hombre, comprensión y ternura hacia la pequeña…
Inspire profundamente aire y guarde todo nuevamente en el bolso, la caja con la pistola la cerré velozmente y la tire dentro de la bolsa… Como si cada segundo que la sostenía con mis manos me quemara, tenía que deshacerme rápido de esa cosa.
Tome el bolso de Steve, todo en silencio, sin dejar de pensar en aquella imagen, en aquel ser etéreo que se despidió del cuerpo y desapareció, en la mujer, en el hombre, en la niña.
Camine por los pasillos hacia el inventario, con paso vacilante, sin prestarle atención a nada, chocándome con todo aquel que en mi camino me encontraba… Solo murmure una disculpa y seguí caminando…
Llegue al inventario en donde deje la bolsa, en el mismo lugar que la encontré, deseando no haberla tomado… Pero, de cierto modo, agradeciendo el haberlo hecho… Poco a poco voy descubriendo quien es realmente Steve Rivers…
¡madre mía!vale,esto está cada vez mejor...
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