Cap IX
Nuevas dudas
Mi corazón dejo de latir, palidecí, hasta el punto de quedar blanca como la nieve; me faltaba el aire y aunque mis pulmones imploraban que volviera a respirar… no podía, solo una palabra rondaba por mi mente y era echar a correr.
-No hay problema- responde sobresaltándome porque era la voz de Steve- Liz… ¿Qué ocurre? ¿Estas bien?
Sacudí levemente la cabeza y vi que en realidad era Steve con el que había chocado.
‘‘Es increíble que esto me este afectando tanto’’pensé llevándome una mano a la frente.
- No pasa nada, si, estoy bien, solo un poco distraída- Conteste con un suspiro imperceptible -¿Estas ocupado?- le pregunte.
-No, por los momentos, termine mi trabajo- contesto.
-Bien, ¿me acompañas a la cubierta?- pregunte con un toque de desespero y suplica.
-Pero esta lloviendo- dijo el, ya dispuesto a negarse, pero yo con la mirada le suplique- Esta bien, el agua no nos hará daño-Termino accediendo.
Mi corazón dejo de latir, palidecí, hasta el punto de quedar blanca como la nieve; me faltaba el aire y aunque mis pulmones imploraban que volviera a respirar… no podía, solo una palabra rondaba por mi mente y era echar a correr.
-No hay problema- responde sobresaltándome porque era la voz de Steve- Liz… ¿Qué ocurre? ¿Estas bien?
Sacudí levemente la cabeza y vi que en realidad era Steve con el que había chocado.
‘‘Es increíble que esto me este afectando tanto’’pensé llevándome una mano a la frente.
- No pasa nada, si, estoy bien, solo un poco distraída- Conteste con un suspiro imperceptible -¿Estas ocupado?- le pregunte.
-No, por los momentos, termine mi trabajo- contesto.
-Bien, ¿me acompañas a la cubierta?- pregunte con un toque de desespero y suplica.
-Pero esta lloviendo- dijo el, ya dispuesto a negarse, pero yo con la mirada le suplique- Esta bien, el agua no nos hará daño-Termino accediendo.
Salimos, la lluvia había cesado un poco pero seguía muy potente, al menos ya no se sentía como piedras chocando contra tu piel.
Las gotas de agua fría resbalaban por la piel, empapando nuestra ropa y cabello, una sensación tan única. Era el lugar perfecto, no había nadie y se podía admirar Rishmero. Estas dudas me estaban torturando tenia que hablar con alguien y sinceramente le tenia mas confianza a Steve que a mis padres…
Las gotas de agua fría resbalaban por la piel, empapando nuestra ropa y cabello, una sensación tan única. Era el lugar perfecto, no había nadie y se podía admirar Rishmero. Estas dudas me estaban torturando tenia que hablar con alguien y sinceramente le tenia mas confianza a Steve que a mis padres…
-¿Puedo contarte algo?- le pregunto insegura mirando a Rishmero.
-Claro, si no confías en un desconocido ¿en quien vas a confiar?- pregunto el en un tono divertido, con sus brazos apoyados en la barandilla y sus ojos verdes fijos en mi.
Termine contando todo, el solo escuchaba en silencio, me sentí ligera por un momento, como si me hubiera quitado una carga pesada de encima, necesitaba hablar con alguien mas de lo que pensaba.
-¿A que se debe que me cuentes esto a mi?- pregunto extrañado enarcando una ceja, ahora mirando al horizonte pero no prestándole atención a Rishmero.
Yo mire al mar, vi como golpeaba con mucha ferocidad al barco, salpicando gotas que se confundían con las de lluvia; luego eleve la mirada hacia aquel templo tan misterioso que me recordó a la pulsera que me había obsequiado mi madre... No se porque, pero algo allí me llamaba a gritos, hacia que mi corazón palpitara con mucha fuerza y que mis pies quisieran salir corriendo hasta allá…
-¡Liz!- me regreso Steve a la realidad.
Le mire y al instante quede embobada, sus ojos verdes resplandecientes, ansiosos por una respuesta; sus pestañas con gotitas de lluvia que parecían diminutos cristales resaltando el color de sus hermosos ojos; su cabello caramelo, lacio, mas lacio de lo común, pegado a su sien, a los costados de su cara enmarcando su rostro de facciones delicadas pero fuertes… El cabello cubría un poco sus ojos y mis manos ansiaban apartarlo, así que hice un puño y mire al horizonte nuevamente.
-No lo se…-admití respondiendo a su duda. Deseaba volver a mirarle al rostro pero quedaría nuevamente hipnotizada y como una completa babosa.
- ¿No lo sabes?- pregunto el, aun sentía su mirada fija en mi.
Tome aire y le di un rápido beso en la mejilla cosa que le hizo ruborizarse un poco o tal vez fue imaginaciones mías puesto a que su tono era el mismo de siempre en un abrir y cerrar de ojos, no pálido, tampoco moreno… Como un bronceado perfecto.
-Gracias por escuchar, me sirvió para desahogarme- El quedo en silencio un tiempo.
- De nada- Termino por contestar y luego nuevamente silencio, solo se escuchaba el mar con olas de metros; la lluvia chocando contra el barco, su respiración y la mía…
Ahora ambos mirábamos a Rishmero; el con cierto anhelo, yo con curiosidad… El parecía querer algo de Rishmero, algo que deseaba, se reflejaba en su mirar…
-Yo tengo que volver al trabajo Liz, ya me entretuve demasiado- El salio de sus pensamientos, en los que a mi parecer, se hallaba absorto.
Steve entro al barco nuevamente, yo me quede afuera, me agrada mucho esa sensación de estar bajo la lluvia, como las gotas resbalan por la piel, la pesada ropa húmeda al igual que mi cabello, el frescor inigualable… Pero no quiero resfriarme, ahora eso sería la gota que derramaría el vaso, así que entre.
Camine por los pasillos, dejando charcos de agua por donde pasaba, afortunadamente, nadie me vio completamente empapada.
Cuando llegue a mi camarote, me di una ducha y cambie de ropa… me puse unos jeans, una blusa color lila con la palabra ‘‘Love’’ de color plateado en el centro, una chaqueta de un color negro profundo y mis converses. Mire al reloj y faltaba una hora para la cena, así que me daría tiempo de hacer lo que tenia en mente.
Me dirigí a aquella habitación en la que estaban las variadas fotos, al llegar, me acerque inmediatamente a la que me interesaba, la del señor del muelle. La descolgué, luego me quede mirándola en silencio.
‘‘¿Quién eres tu?’’ pensé mientras la seguía contemplando.
Una idea cruzo por mi mente, a veces, los marcos no dejan apreciar detalles…
La saque del portarretrato con el fin de encontrar algo que no detecte, pero nada; por mas que la mire, esperando descubrir una cosa, cualquier cosa… No pude ver nada.
Suspire y le di media vuelta para encontrar algo escrito con letra muy elegante y en color dorado: R.K.E.
-Claro, si no confías en un desconocido ¿en quien vas a confiar?- pregunto el en un tono divertido, con sus brazos apoyados en la barandilla y sus ojos verdes fijos en mi.
Termine contando todo, el solo escuchaba en silencio, me sentí ligera por un momento, como si me hubiera quitado una carga pesada de encima, necesitaba hablar con alguien mas de lo que pensaba.
-¿A que se debe que me cuentes esto a mi?- pregunto extrañado enarcando una ceja, ahora mirando al horizonte pero no prestándole atención a Rishmero.
Yo mire al mar, vi como golpeaba con mucha ferocidad al barco, salpicando gotas que se confundían con las de lluvia; luego eleve la mirada hacia aquel templo tan misterioso que me recordó a la pulsera que me había obsequiado mi madre... No se porque, pero algo allí me llamaba a gritos, hacia que mi corazón palpitara con mucha fuerza y que mis pies quisieran salir corriendo hasta allá…
-¡Liz!- me regreso Steve a la realidad.
Le mire y al instante quede embobada, sus ojos verdes resplandecientes, ansiosos por una respuesta; sus pestañas con gotitas de lluvia que parecían diminutos cristales resaltando el color de sus hermosos ojos; su cabello caramelo, lacio, mas lacio de lo común, pegado a su sien, a los costados de su cara enmarcando su rostro de facciones delicadas pero fuertes… El cabello cubría un poco sus ojos y mis manos ansiaban apartarlo, así que hice un puño y mire al horizonte nuevamente.
-No lo se…-admití respondiendo a su duda. Deseaba volver a mirarle al rostro pero quedaría nuevamente hipnotizada y como una completa babosa.
- ¿No lo sabes?- pregunto el, aun sentía su mirada fija en mi.
Tome aire y le di un rápido beso en la mejilla cosa que le hizo ruborizarse un poco o tal vez fue imaginaciones mías puesto a que su tono era el mismo de siempre en un abrir y cerrar de ojos, no pálido, tampoco moreno… Como un bronceado perfecto.
-Gracias por escuchar, me sirvió para desahogarme- El quedo en silencio un tiempo.
- De nada- Termino por contestar y luego nuevamente silencio, solo se escuchaba el mar con olas de metros; la lluvia chocando contra el barco, su respiración y la mía…
Ahora ambos mirábamos a Rishmero; el con cierto anhelo, yo con curiosidad… El parecía querer algo de Rishmero, algo que deseaba, se reflejaba en su mirar…
-Yo tengo que volver al trabajo Liz, ya me entretuve demasiado- El salio de sus pensamientos, en los que a mi parecer, se hallaba absorto.
Steve entro al barco nuevamente, yo me quede afuera, me agrada mucho esa sensación de estar bajo la lluvia, como las gotas resbalan por la piel, la pesada ropa húmeda al igual que mi cabello, el frescor inigualable… Pero no quiero resfriarme, ahora eso sería la gota que derramaría el vaso, así que entre.
Camine por los pasillos, dejando charcos de agua por donde pasaba, afortunadamente, nadie me vio completamente empapada.
Cuando llegue a mi camarote, me di una ducha y cambie de ropa… me puse unos jeans, una blusa color lila con la palabra ‘‘Love’’ de color plateado en el centro, una chaqueta de un color negro profundo y mis converses. Mire al reloj y faltaba una hora para la cena, así que me daría tiempo de hacer lo que tenia en mente.
Me dirigí a aquella habitación en la que estaban las variadas fotos, al llegar, me acerque inmediatamente a la que me interesaba, la del señor del muelle. La descolgué, luego me quede mirándola en silencio.
‘‘¿Quién eres tu?’’ pensé mientras la seguía contemplando.
Una idea cruzo por mi mente, a veces, los marcos no dejan apreciar detalles…
La saque del portarretrato con el fin de encontrar algo que no detecte, pero nada; por mas que la mire, esperando descubrir una cosa, cualquier cosa… No pude ver nada.
Suspire y le di media vuelta para encontrar algo escrito con letra muy elegante y en color dorado: R.K.E.
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