Cap IV
Zarpamos
Me desperté muy temprano, realice la rutina y me vestí con un short de jean, una blusa anaranjada y de calzado, una botas café.
-¡Liz, apresúrate!- escuche el frío tono de mi padre llamarme, pero yo no conteste ya que estaba lista.
Tome la maleta, estaba liviana, no llevaba gran cosa en ella. Baje las escaleras con velocidad, sin intentar evitar el crujir de la madera que tanto detesto.
Zarpamos
Me desperté muy temprano, realice la rutina y me vestí con un short de jean, una blusa anaranjada y de calzado, una botas café.
-¡Liz, apresúrate!- escuche el frío tono de mi padre llamarme, pero yo no conteste ya que estaba lista.
Tome la maleta, estaba liviana, no llevaba gran cosa en ella. Baje las escaleras con velocidad, sin intentar evitar el crujir de la madera que tanto detesto.
En la sala esperaban mis primos formaditos y rectos como militares, no pude evitar soltar una pequeña risita, ellos no son así en lo absoluto. Finalmente, no se contuvieron más y corrieron hacia mi con lagrimas en los ojos. Me abrazaron con fuerza... verlos en ese estado me destruye por completo.
-Los quiero mucho- susurre abrazándolos yo también a uno por uno- Pero no lloren yo voy a regresar- comente animándoles un poco.
Mi tía se acerco y me dio un beso en la mejilla, luego me abrazo.
-No confíes- susurro con cierto miedo en su voz lo que me dejo realmente confundida.
-¿En quien?- pregunte angustiándome
-En…
-Tenemos que irnos Liz- interrumpió mi padre.
Me encontraba en el carro esperando irme. Por la ventana pude ver a mi tía pronunciando algo incomprensible, yo tan solo asentía sin realmente saber lo que me quería comunicar... pero si la dejaba tranquila con ello, eso haría.
-Los quiero mucho- susurre abrazándolos yo también a uno por uno- Pero no lloren yo voy a regresar- comente animándoles un poco.
Mi tía se acerco y me dio un beso en la mejilla, luego me abrazo.
-No confíes- susurro con cierto miedo en su voz lo que me dejo realmente confundida.
-¿En quien?- pregunte angustiándome
-En…
-Tenemos que irnos Liz- interrumpió mi padre.
Me encontraba en el carro esperando irme. Por la ventana pude ver a mi tía pronunciando algo incomprensible, yo tan solo asentía sin realmente saber lo que me quería comunicar... pero si la dejaba tranquila con ello, eso haría.
Mi padre subió al auto seguido de mi madre y partimos hacia el muelle.
Llegamos, me baje del carro y me encontré frente a un barco de carga demasiado elegante hasta el punto de parecer un yate... Totalmente imponente, con detalles muy sofisticados, había muchas personas preparando los detalles finales…
Estaba por abordar al barco, cuando, de entre la multitud, salio un hombre mayor corriendo hacia mí, me tomo fuertemente de un brazo.
-No te dejes engañar- Siseo sin dejar de mirar alrededor intranquilamente -No caigas- su voz estaba invadida por un profundo terror y su respiración era entrecortada.
Luego continuo corriendo, como si su vida dependiera de ello, dejándome confundida, me recordó lo que me había dicho mi tía antes…
Mi madre me ordeno subir ya al barco con severidad, al verme inmóvil, sacándome de mis pensamientos. Seguí sus órdenes sin discutir.
Después de quince minutos, por fin zarpamos, yo mas enredada que antes... ‘‘debería descansar un poco’’ llegue a esa conclusión y me dirigí a mi camarote
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